Muro

No hacen más que repetirme que soy fuerte. En mi cabeza suena esa palabra, con eco. Y yo sigo haciéndome la fuerte cada vez que se me hace bola en el pecho, no puedo respirar y las bocanadas de aire son cada vez más grandes. Lo único que salen son lágrimas.

Ante el mundo soy un muro, impenetrable, que no siente, que no duele, que no llora.

Y todavía nadie sabe lo fácil que es derribar un muro.

Pensamientos

La imagen cristalina, casi como una doble realidad, que te devuelve la superficie del agua en calma. Tan real a los ojos que invita a rozarla con la punta de los dedos. Ya sabes, como la necesidad de pellizcarse para comprobar que todo es real y no un maldito sueño. Pero al contacto con tus dedos…

Vértigo

Quién no se ha puesto de espaldas al mar esperando a la ola.

A no verla venir, pero sabiendo que se acerca, que viene, que va a arrollarte. Que te arrastre a ti, y a todo lo que encuentre a su paso, hasta la orilla. Porque al final siempre está la orilla. Tosiendo salitre, sacudiéndonos la arena o con la piel erizada y sonriendo. Siempre se llega.

Pero el vértigo, sentir a ciegas la potencia con la que te alcanza esa espuma blanca… Pocas cosas arrollan con tanta fuerza.

Salta. Salpica. Recréate. Y crea olas. Que los mares en calma no existen…

A veces

A veces se te juntan el estrés, el poco tiempo, los días malos, se alinean los planetas en tu contra y todo se da un poco la vuelta. Y el calor y los exámenes no suelen ayudar en esa ecuación. Y por un conjunto de cosas de repente dejé de pasar por aquí. Nada más empezar, que queda aun más feo.

Poco a poco las cosas vuelven a su sitio y aunque los exámenes siguen ahí, intentaré estar de vuelta pronto.

Eso sí, no he dejado de subir fotos a instagram del Proyecto 365, así que si os apetece echarle un vistazo, pasaos por allí.